¿Más que un simple sueño?
Hay noches en las que el sueño parece invadir la realidad. Sombras, figuras y sensaciones extrañas llenan la habitación mientras la mente recupera la conciencia antes que el cuerpo. Durante unos segundos, quien lo vive queda atrapado en una frontera inquietante donde resulta casi imposible distinguir qué pertenece al sueño y qué forma parte del mundo real.

